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Agendalo, difundilo

Agendalo, difundilo

22/11/16

Todo ese cuento es un verso...

Hace mucho no encontraba el momento para escribir algunas líneas... pero hoy me siento especialmente motivada por cierto tema que me preocupa, y entristece así que me decidí a postear.
Actualmente vemos el incremento de matrimonios rotos y familias ensambladas, repercutiendo ésto de manera altamente nociva en los hijos, pero a fin de cuentas, es en ti en quien debes pensar, así te aconseja el psicólogo y la mayoría de tus amigas ¿cierto?
El mundo te dijo "Mujer liberate", libera tu cuerpo y tu mente de ataduras, el mundo te dijo: Vive!!!!!!!! Y olé -¿Y cómo vives ahora? ¿Libre,  feliz, realizada?  Abandonaste el esposo o no te casaste, elegiste no realizar tareas del hogar porque pareciera que es una deshonra, delegaste el cuidado de tus hijos a niñeras o abuelas y deslindaste a la escuela la educación que a los padres corresponde. ¡Muchos cambios! Terribles por cierto, nos estamos quedando sin "padres".
Todas esas cuestiones son demasiadas cargas y obligaciones impuestas por una arcaica y nefasta sociedad machista... asi te dijeron. Y ahora librada de esas cadenas tu felicidad pareciera ser completa, te sientes resuelta y autorealizada. Manejas tu propio auto, vistes a vanguardia, asistes semanalmente a todo evento social que te inviten. Estas a full. Trabajas fuera de casa para ganar mucha pasta, para que te alcance para cubrir la cara matrícula del colegio de tu hijo, porque consideras que así le aseguras el mejor futuro. También debes ganar suficiente para adquirir un auto costoso y estar a tono con el resto de tus "amigos", porque no puedes ser menos. ¿Me equivoco? También debemos ahorrar para hacer viajes lejos,  no podemos sentirnos avergonzadas diciendo que no pudimos viajar... que horroroso! La plata nos hace sentir mas... ¿persona? Jaja ¡no! Nos enseñaron que No podíamos ser menos !!! ¿Menos que Qué? 
Te agotas demasiado por vivir corriendo para satisfacer la ambición desmedida y descontrolada que el mundo de hoy te exige, dices que necesitas bajar el nivel de stres.  Estas ahí, siendo parte de esa gran mentira, queriendo mostrar aquello que te exprime, te agota, te desgasta pero que consideras justo... caiste en la trampa, pero nadie te lo dijo porque casi todos forman parte del mismo juego.  No tienes la libertad de soltar ese peso que te agobia. No te animas a ser tu misma, temes ser señalada por no ser parte de aquella gran mayoría. 

Me decidí a escribir sobre este tema, motivada por los tantos niños y adolescentes que sufren el mal trato de una sociedad de quien son víctimas, y que los mayores les hacemos formar parte y no nos hacemos cargo del resultado, queriendo siempre echar la culpa a "otro", porque nos encanta delegar. Esto es abandono, es irresponsabilidad y negligencia, siempre disfrazada de injustificadas respuestas.
Somos responsables de nuestros hijos, nosotros los padres, no la escuela, ni el vecino, ni el abuelo. He oido infinitas veces a padres decir que su hijo es "asi, por culpa de". Existen casos puntuales que una mamá deba salir a trabajar fuera de casa y dejar a sus hijos al cuidado de otro, pero son las menos. Hoy dia la mujer elige salir a trabajar para satisfacer caprichos consumistas, no por necesidad. Y es aqui donde comienza el problema para nuestros hijos... porque necesitan una MAMÁ  a su lado, que forme, que dialogue, que acompañe, que comprenda, que guíe, que contenga, forje valores y que ayude a arraigar su fe en Dios.

Adolescentes tristes buscan refugio en drogas, boliches, alcohool, brujería, prostitución, etc... siempre tratando de cubrir espacios que debieron ser satisfechos de AMOR, del primer amor.... el amor de madre. Un niño con esta base amorosa y protectora es un futuro adulto potencialmente seguro, a quien sus padres contribuyeron para que tuviera una sólida autoestima y al que difícilmente logren engañar... porque se le enseñó a pensar.

No te comas el verso de que el no tener hijos, o vivir la vida loca, como dicen, te hará mas felíz... porque lo que brinda felicidad es lo substancialmente bueno, y todo lo bueno, viene de Dios y exige un dulce comportamiento moral que conduce a una vida ordenada, sana y verdaderamente feliz.

Los dejo con este pensamiento que luego seguiré ampliando.

Gracias por leer.

Una simple mamá.






13/3/15

Oración a San José



Pidiéndole especialmente por los bebés por nacer y las familias.

San José, tú eres el amoroso y castísimo esposo de la Virgen María, padre adoptivo de Jesús, proveedor y protector de la Sagrada Familia y de todas las familias. 
Tenemos entera confianza en tu amoroso cuidado por la vida que comienza y en tu fidelidad a la familia. 
Encomendamos a tus oraciones y a tu protección nuestros esfuerzos en favor de la vida humana.
 Ayúdanos a defender siempre a los bebés por nacer y a los ya nacidos, de manera que el regalo de la vida humana crezca en abundancia, hasta llegar a la vida eterna que nos promete y otorga tu hijo y nuestro hermano, Jesucristo, quien vive y reina con Dios Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. 
Amén.

Penitencia es atender a los que sufren



Esta es la receta para tu camino de cristiano: oración, penitencia, trabajo sin descanso, con un cumplimiento amoroso del deber. (Forja, 65)
Y por si no se te ocurre ahora cómo responder concretamente a los requerimientos divinos que golpean en tu corazón, óyeme bien.

Penitencia es el cumplimiento exacto del horario que te has fijado, aunque el cuerpo se resista o la mente pretenda evadirse con ensueños quiméricos. Penitencia es levantarse a la hora. Y también, no dejar para más tarde, sin un motivo justificado, esa tarea que te resulta más difícil o costosa.

La penitencia está en saber compaginar tus obligaciones con Dios, con los demás y contigo mismo, exigiéndote de modo que logres encontrar al tiempo que cada cosa necesita. Eres penitente cuando te sujetas amorosamente a tu plan de oración, a pesar de que estés rendido, desganado o frío. (Amigos de Dios, 138)

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12/3/15

Dios está junto a nosotros de continuo


Es preciso convencerse de que Dios está junto a nosotros de continuo. –Vivimos como si el Señor estuviera allá lejos, donde brillan las estrellas, y no consideramos que también está siempre a nuestro lado. Y está como un Padre amoroso –a cada uno de nosotros nos quiere más que todas las madres del mundo pueden querer a sus hijos–, ayudándonos, inspirándonos, bendiciendo... y perdonando. ¡Cuántas veces hemos hecho desarrugar el ceño de nuestros padres diciéndoles, después de una travesura: ¡ya no lo haré ...
...más! -Quizá aquel mismo día volvimos a caer de nuevo... Y nuestro padre, con fingida dureza en la voz, la cara seria, nos reprende..., a la par que se enternece su corazón, conocedor de nuestra flaqueza, pensando: pobre chico, ¡qué esfuerzos hace para portarse bien! Preciso es que nos empapemos, que nos saturemos de que Padre y muy Padre nuestro es el Señor que está junto a nosotros y en los cielos. (Camino, 267)

Descansad en la filiación divina. Dios es un Padre lleno de ternura, de infinito amor. Llámale Padre muchas veces al día, y dile –a solas, en tu corazón– que le quieres, que le adoras: que sientes el orgullo y la fuerza de ser hijo suyo. Supone un auténtico programa de vida interior, que hay que canalizar a través de tus relaciones de piedad con Dios –pocas, pero constantes, insisto–, que te permitirán adquirir los sentimientos y las maneras de un buen hijo.

Necesito prevenirte todavía contra el peligro de la rutina –verdadero sepulcro de la piedad–, que se presenta frecuentemente disfrazada con ambiciones de realizar o emprender gestas importantes, mientras se descuida cómodamente la debida ocupación cotidiana. Cuando percibas esas insinuaciones, ponte con sinceridad delante del Señor: piensa si no te habrás hastiado de luchar siempre en lo mismo, porque no buscabas a Dios; mira si ha decaído –por falta de generosidad, de espíritu de sacrificio– la perseverancia fiel en el trabajo. 

Entonces, tus normas de piedad, las pequeñas mortificaciones, la actividad apostólica que no recoge un fruto inmediato, aparecen como tremendamente estériles. Estamos vacíos, y quizá empezamos a soñar con nuevos planes, para acallar la voz de nuestro Padre del Cielo, que reclama una total lealtad. Y con una pesadilla de grandezas en el alma, echamos en olvido la realidad más cierta, el camino que sin duda nos conduce derechos hacia la santidad: clara señal de que hemos perdido el punto de mira sobrenatural; el convencimiento de que somos niños pequeños; la persuasión de que nuestro Padre obrará en nosotros maravillas, si recomenzamos con humildad. (Amigos de Dios, n. 150)

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¿Actuamos como hijos de Dios?


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Un hijo de Dios no tiene ni miedo a la vida, ni miedo a la muerte, porque el fundamento de su vida espiritual es el sentido de la filiación divina: Dios es mi Padre, piensa, y es el Autor de todo bien, es toda la Bondad. Pero, ¿tú y yo actuamos, de verdad, como hijos de Dios? (Forja, 987)
Nuestra condición de hijos de Dios nos llevará –insisto– a tener espíritu contemplativo en medio de todas las actividades humanas –luz, sal y levadura, por la oración, por la mortificación, por la cultura religiosa y profesional–, haciendo realidad este programa: cuanto más dentro del mundo estemos, tanto más hemos de ser de Dios. (Forja, 740)

Cuando se trabaja por Dios, hay que tener “complejo de superioridad”, te he señalado. Pero, me preguntabas, ¿esto no es una manifestación de soberbia? –¡No! Es una consecuencia de la humildad, de una humildad que me hace decir: Señor, Tú eres el que eres. Yo soy la negación. Tú tienes todas las perfecciones: el poder, la fortaleza, el amor, la gloria, la sabiduría, el imperio, la dignidad... Si yo me uno a Ti, como un hijo cuando se pone en los brazos fuertes de su padre o en el regazo maravilloso de su madre, sentiré el calor de tu divinidad, sentiré las luces de tu sabiduría, sentiré correr por mi sangre tu fortaleza. (Forja, 342)

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10/3/15

Un deseo del Papa: 24 horas para combatir la indiferencia



"Dios rico en misericordia”, es el lema de la jornada de oración y confesión “24 horas para el Señor”, al que se refiere el Papa Francisco en el mensaje para la Cuaresma 2015. Se celebrará en todo el mundo los días 13 y 14 de marzo.

“No olvidemos la fuerza de la oración de tantas personas -escribe el Papa en el mensaje para la Cuaresma 2015-. La iniciativa 24 horas para el Señor, que deseo que se celebre en toda la Iglesia — también a nivel diocesano — en los días 13 y 14 de marzo, es expresión de esta necesidad de la oración".

El Papa Francisco presidirá una liturgia penitencial en la Basílica de San Pedro, el viernes 13 de marzo, demostrando así que el sacramento de la Reconciliación está en el centro del camino de la Nueva Evangelización en toda la Iglesia.

Organizada por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, ha preparado un subsidio que ofrece indicaciones para la liturgia, junto a algunas sugerencias para la reflexión personal y la preparación al Sacramento de la Reconciliación.

En el mensaje para la Cuaresma 2015, Francisco insiste en la necesidad de combatir la indiferencia: "También como individuos tenemos la tentación de la indiferencia. Estamos saturados de noticias e imágenes tremendas que nos narran el sufrimiento humano y, al mismo tiempo, sentimos toda nuestra incapacidad para intervenir. ¿Qué podemos hacer para no dejarnos absorber por esta espiral de horror y de impotencia?".

Y sugiere dos medidas para superar la indiferencia: la oración y los gestos de caridad: “En primer lugar, podemos orar en la comunión de la Iglesia terrenal y celestial. No olvidemos la fuerza de la oración de tantas personas. La iniciativa 24 horas para el Señor, que deseo que se celebre en toda la Iglesia —también a nivel diocesano—, en los días 13 y 14 de marzo, es expresión de esta necesidad de la oración".



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"Llenarás el mundo de caridad"


No puedes destrozar, con tu desidia o con tu mal ejemplo, las almas de tus hermanos los hombres. –Tienes –¡a pesar de tus pasiones!– la responsabilidad de la vida cristiana de tus prójimos, de la eficacia espiritual de todos, ¡de su santidad! (Forja, 955)
Lejos físicamente y, sin embargo, muy cerca de todos: ¡muy cerca de todos!..., repetías feliz.

Estabas contento, gracias a esa comunión de caridad, de que te hablé, que has de avivar sin cansancio. (Forja, 956)

Me preguntas qué podrías hacer por ese amigo tuyo, para que no se encuentre solo.

–Te diré lo de siempre, porque tenemos a nuestra disposición un arma maravillosa, que lo resuelve todo: rezar. Primero, rezar. Y, luego, hacer por él lo que querrías que hicieran por ti, en circunstancias semejantes.

Sin humillarle, hay que ayudarle de tal manera que le sea fácil lo que le resulta dificultoso. (Forja, 957)

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